Your message has been sent successfully. We will contact you soon!
Servicio de Aire Acondicionado y Calefacción
Miami es la zona más grande que cubrimos y la más variada: clósets en torres del centro, vivienda unifamiliar antigua en los barrios y todo lo que hay en medio. El acceso, las reglas del edificio y la edad del equipo cambian de cuadra en cuadra, así que preguntamos un par de cosas al agendar en vez de adivinar qué cargar en la camioneta.
954-321-6212. El estimado es gratis y la visita se agenda según le sirva.

Para efectos de HVAC, Miami son varias ciudades. Brickell y el Downtown son torres, con fan coils en cuartos técnicos y condensadores en una azotea a la que alguien controla el acceso. La Pequeña Habana, Shenandoah y Coral Way son casas de los años veinte a los cincuenta, enfriadas casi siempre por equipos añadidos mucho después. Coconut Grove tiene el arbolado; el Upper Eastside tiene la bahía a una cuadra. La llamada suena igual en los cuatro casos y el trabajo no lo es.
Lo que no cambia son las horas de marcha. Un equipo aquí trabaja unos once meses al año, así que el desgaste que una casa del norte reparte en una década llega en cinco. Capacitores, contactores y líneas de drenaje fallan a ese ritmo, y los revisamos antes de que dejen a alguien sin frío, no después.
Quedarse sin aire en agosto no es una incomodidad en esta ciudad: en un condominio cerrado la temperatura interior pasa de los noventa grados en pocas horas. Guardamos cupos el mismo día para las llamadas sin frío y las atendemos fuera de horario. Si la reparación depende de una pieza, lo decimos en la primera visita en lugar de dejar que la casa se entere sola.
Dos veces al año es el ritmo sensato, y la visita que más pesa es la de antes del verano. El serpentín exterior se lava, no se moja desde lejos. Después va la carga contra el valor de placa, el consumo en compresor y soplador, el tratamiento del drenaje y la lectura del capacitor, que es la pieza que deja gente tirada un sábado. En un condominio el drenaje es el trabajo entero: si se tapa aparece en el techo del vecino de abajo, y ahí deja de ser una conversación de aire acondicionado.
Aquí la marca pesa menos que otras dos cosas. La primera es la protección del serpentín, porque la sal llega más tierra adentro de lo que se cree y un serpentín sin tratar cerca de la bahía envejece al doble. La segunda es qué hace el equipo con la humedad. Sobredimensionado, alcanza la temperatura en minutos y se apaga antes de secar nada; el termostato queda contento y la ropa en el clóset no. Por eso calculamos la carga latente antes que los pies cuadrados.
La respuesta se parte con la ciudad. En Brickell y el Downtown el tramo desde el clóset es de un metro y el aire llega del pasillo, del ducto de basura y de un serpentín que nunca se seca del todo. En la Pequeña Habana, Shenandoah y Coral Way las casas son anteriores al aire central, así que los ductos se metieron después por plafones y clósets, y un retorno jalando de una cavidad de pared es hallazgo común y no raro.
Revisamos cuál de los dos casos tiene antes de cotizar, porque la misma factura sería correcta en uno y desperdiciada en el otro.
Cubrimos reparación de AC, mantenimiento, fugas de refrigerante, instalación y salidas de emergencia en todo Miami.
Pocas veces. El tramo es demasiado corto para acumular gran cosa y el aire que respira vino del pasillo y del serpentín. El filtro, el serpentín y la bandeja son donde el dinero rinde.
Los recorridos casi siempre sí, el material muchas veces no. Abrimos uno y miramos, porque el duct board de los setenta y el flexible de los noventa fallan distinto y piden respuestas distintas.
Inútil no, pero hace más importante el sellado. Un ducto limpio y con fugas vuelve a jalar aire húmedo de inmediato, y en Miami estará húmedo otra vez en una temporada.